Aunque aún resiste en los rincones, el estigma de la enfermedad mental se diluye.
Gracias a la generosidad de notorios miembros de la sociedad que han abierto su corazón públicamente a sus miles de seguidores, ya no da vergüenza reconocer que se sufre.
Como puede leerse en los escritos sánscritos del método budista con más de dos mil quinientos años de antigüedad: "la vida es sufrimiento" y cuanto antes lo aceptes, antes podrás enfrentarte a ello y digerirlo para sobrellevarlo lo mejor posible.
La necesidad de la terapia para enfrentar el día a día es ahora un hecho aceptado y quedan desfasados los arcaicos que reniegan de ella o son condescendientes con quienes siguen una.
Los antidepresivos químicos y los disfrazados de rezos, mantras, yoga, meditación, deporte...vuelven a su condición real complementaria y dejan paso a la hasta hace muy poco infravalorada psicología.
La sociedad se aúna en la protección de unos a otros, en el entendimiento y el reconocimiento de los malestares de cada uno y apoya y recurre a la terapia, sin temer "el qué dirán".
La sociedad cumple, huyendo del individualismo y abrazando el colectivo que pide a gritos reformas en la sanidad para recibir una ayuda digna para los seres sintientes, nosotros.
Porque aunque hayan querido manipularnos para converger en el individualismo, al final del estreno, los sentimientos explotan y la realidad te golpea en la cara porque el ser humano es por definición biológica y genética, un ser social.
Hazlo por ti. Por responsabilidad contigo.
Y por mi. Y yo por ti.
Todos por todos y por ellos. Por nosotros, por aquellos.
La sociedad aparta la mediocridad y abraza la inteligencia emocional responsable, ya solo queda que el gobierno reaccione, el gobierno al completo, todos los partidos a una, porque no somos un arma arrojadiza, dejen a un lado sus rencillas y establezcan el acceso fácil, rápido y gratuito a terapia, que lo que inviertan en psicólogos se lo ahorrarán en la financiación de antidepresivos y ansiolíticos. Si hay un 2% para defensa lo hay para esto, para vivienda y para la investigación de las enfermedades raras, entre muchas otras cosas.
Porque dinero hay. Que no te engañen.
Como dice Manu Sánchez "[...]el caballo de Troya [...]es hacer creer al pobre que si tiene alguna carencia es culpa de otro pobre".
Y ¿Cómo explicarte que pobre no es solo quién mendiga en una esquina?
Si cobras el salario mínimo, eres pobre. Si cobras el doble del salario mínimo, sigues siendo pobre. Si cobras el triple del salario mínimo, digamos que no eres tan pobre, pero amigo, no eres rico. Podemos hablar de riqueza a partir de quienes tienen la vida solucionada, de ellos y de sus nietos.
Baja a la tierra. Date cuenta de cuál es tu sitio y de con quién compartes barco.
Que no te vendan que los pobres te roban, porque tú, también lo eres.
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