domingo, 16 de marzo de 2025

Escribir sin recursos económicos. Victoria Sol Hill, © todos los derechos reservados.

         La idea romantizada de la escritora visitando las diferentes editoriales con su manuscrito inédito hasta dar con una que lo aceptara y lo sacara a la luz porque viese un tesoro en él, me abofeteó la cara en cuanto terminé mi libro.

         Inocente actitud la mía que me llevó a la búsqueda de editoriales en Google e infantil esperanza que me arrastró al envío de variados emails a todas las que ofrecían (y ofrecen) "si tienes un manuscrito contacta con nosotros, estaremos encantados de evaluarlo para su publicación". Truncada ilusión cuando las respuestas a todos mis correos se limitaban a un listado de tarifas que destruyeron por completo dicha idea romantizada mencionada anteriormente "el escritor nobel descubierto por el simple valor de su manuscrito".

          Desde paquetes sobre los 300€ para publicar tu libro y distribuirlo por unas pocas librerías de tu barrio, hasta los completísimos paquetes de unos 6000€ por los que ofrecen el bombardeo a diestro y siniestro por tierra, mar y aire a todo quisqui, con un despliegue de medios publicitarios impresionantes para convertir tu libro en un best seller, en menos de lo que canta un gallo.

         Al final, es lo de siempre, si tienes la suerte de conocer a alguien en el mundillo, valorarán tu manuscrito y quizás disfrutes de la posibilidad de llegar a gustarle a la persona indicada que decidirá si publicarlo, a cambio, eso sí, de una ganancia adecuada que reducirá la tuya propia a mínimos, además de otorgarles la exclusividad de tus derechos de autor. Si por otra parte no conoces a nadie, pero dispones de los medios económicos necesarios, podrás afrontar alguna de las ofertas que te ofrecen y de igual manera tal vez recibas un maravilloso trato que incluya la corrección, maquetación, marketing y un largo etc. que ayudará sobremanera a que tu obra llegue a la mayor cantidad de lectores posibles.

        En ausencia de ambas posibilidades, tu espíritu creativo se retorcerá envuelto en la auto publicación, que para los que somos profanos en tecnología, es una auténtica pesadilla. He de decir que los maquetadores se ganan hasta el último duro que piden por su trabajo.

        En mi caso personal e imagino que en el de tantos otros autores (sean escritores, pintores, compositores y todos los que se arremolinan en las canteras del talento) la auto publicación es la única opción y después de meses aprendiendo, afrontando frustraciones y secando lágrimas de impotencia por tener que destripar y reconstruir tu obra una y otra vez hasta que consigues obtener un resultado aceptable, ahí está, tu recién nacido, perdido en un mar de obras autopublicadas que chillan y dan patadas junto a ti, para  que alguien se fije en ellas. 

         Quizás, con un poco de suerte, el lector adecuado llegue a tu libro por capricho del destino, lo compre atrapado por la curiosidad, lo lea (que no es poco hoy día), lo disfrute (que no es baladí) y entusiasmado por la novedad, lo recomiende a sus conocidos.

          Son demasiadas las tangentes a cumplir, sobre todo teniendo en cuenta las estadísticas que indican que el ser humano cada buena experiencia que vive la comunica a cinco personas, mientras que si es mala, se lo dice a veinte o más.

           Aún así, cuando las ideas creativas se atropellan en tu mente atiborrando tu espíritu de la necesidad de plasmarlas en papel; sacas ganas, fuerzas, ánimo e inventiva de la profundidad de tu alma creadora. Alma que nunca te abandona, pues es el alma de los artistas, la que nunca descansa, y cientos de congéneres que murieron ignorados, menospreciados y en la miseria, parecen darte la mano acompañándote en cada coma y en cada punto, en cada palabra, párrafo e índice, que pese a sudar lágrimas de sal, amargas y ácidas, lograste ubicar en el lugar correcto dentro de la plantilla de la herramienta de la auto publicación. Con esperanza y humildad intentas llevar tu historia para transmitir los valores en los que crees por medio del género de la ciencia ficción, que viendo el avance de la tecnología y el rumbo tomado por los timoneles del planeta, quizás no sea tanta ficción y sí más ciencia. 

 Victoria Sol Hill.                                                  


 

El día de la vergüenza. Novela corta por Victoria Sol Hill.

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