Como el triste y oscuro trono del Silencio en Semana Santa, marcha el angustioso peso de los sentimientos en el interior de cada uno de nosotros.
Sonreímos y animamos al desamparado, defendemos causas perdidas y rescatamos animales abandonados porque sabemos lo que se siente.
Tantos rescatadores volcados en ámbitos tan diferentes y con tanto en común. Infancias complicadas salpicadas de abandono, desinterés, descuido, desamor...incomprensible para quienes han tenido la estructura adecuada, que a veces, sin saber que somos oscuridad buscando luz, nos califican de locos, hipersensibles o "intensos" en las distancias cortas.
Esa oscuridad que cae a plomo sobre el alma, cuya fuerza, se debilita ante la luz que irradian los ojos de un niño o un animal agradecido, que con su mirada clara, te devuelve la calma. Ellos son los guardaespaldas de "los rotos", porque ellos mismos han sido rotos, quebrados, despreciados.
Rescatadores. Rescatistas.
La inocencia de un niño que nunca existió perdida entre monstruos que la torturaron.
La frágil inocencia, que en el mejor de los casos, sobrevivió al abrigo de un escondite en un rincón escuchando el infierno desatado...en el peor...en ése, no llegaron.
Rescatistas. Rescatadores.
Almas destrozadas que cosen sus retales, con el hilo mágico de las miradas agradecidas, que les recuerdan que no son culpables, que no hicieron nada para merecer lo malo, que las circunstancias fueron las que fueron y que quizás, como el karma de otras vidas, saldemos nuestra deuda impuesta, injusta e inevitable ya, con esas miradas devotas que devuelven la sonrisa, olvidada en un rincón, de un alma rota, reflejando en la oscuridad de la misma, su propio rescate.
Dedicado a todos y todas las rescatistas de animales y personas; a todos los que adoptan y cuidan con amor; a quienes arriesgan su vida por otros llevados por su alma y corazón; a los voluntarios que aportan su granito de arena y a los que aportan todo lo que tienen; a quienes se manifiestan para conseguir un mundo mejor en el que todos los seres vivos sean considerados personas y dignos de derechos. Mantener la esperanza en que el ser humano despierte y asimile que la empatía y la solidaridad es el único escalón hacia la felicidad interna, es tarea de todos los que caminamos con los ojos abiertos. Reforcemos las cadenas contra las injusticias.
En los tiempos que corren me veo en la responsabilidad de aclarar que todo lo que escribo es obra mía y que © todos los derechos están reservados. Las fotos son de uso libre descargadas de internet o propias, como en este caso, de mis adoradas mascotas rescatadas, que iluminan mi propia oscuridad, cada día, con sus miradas.
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Haaarl. ..que buenooo !!!
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EliminarGracias por leer 🙏
EliminarBonitas y maravillosas palabras.
ResponderEliminarGracias 🙏
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