sábado, 26 de abril de 2025

El papa que entendió el mensaje. Victoria Sol Hill ©todos los derechos reservados.

Francisco, Jorge Mario Bergoglio, se infiltró.
Se infiltró con paciencia y poco a poco, en uno de los entes más influyentes y herméticos que existen. Desde dentro, como un doble espía, trabajó poniendo voz a las minorías, incluyendo, en esta paradójicamente amplia palabra, a todos los colectivos y marginados existentes, lo fuesen por tendencias, por economía, por cultura, por religión...
Entendió y empatizó con cada persona por el simple hecho de haber nacido, de ser un ser sintiente. 
Igualó con el mismo rasero a todos. No juzgó. No condenó.
Abrió las puertas y permitió la entrada.
Aceptó y como un delantero centro marcando un golazo a puerta, fue de frente y denunció lo oculto, castigó y pidió perdón en nombre de otros.
Como un pastor enarbolando el cayado, condujo el rebaño sin importar que la oveja fuera blanca, gris, marrón o negra; traviesa o tranquila; arisca o mimosa; las aceptó, las respetó y comprendió las claves de su felicidad, hablando, sin reparos, por ellas. 
Retornó al origen, al mensaje primero, el que no fue escrito desde la soberbia, el de los hermanos, el de la igualdad, la solidaridad, la empatía...empezó, como dijo él mismo, "la revolución de la ternura".
Reformó la casa dando una patada a los que en nombre de su Dios, despreciaban y escupían sobre lo que no entendían y no querían ver ni oír. 
Gritó desde la calma, no solo en nombre de todos y cada uno de los seres humanos que sufren injusticias, sino por la madre Tierra, que se revuelve entre las garras del monstruo del capitalismo.
El mensaje primero, ese en el que coinciden todas las religiones; el mensaje que fue profanado a conveniencia de imperios y dictadores; esperemos que no se pierda, que el heredero de la fumata blanca continúe lo empezado, que sea valiente y siga enfrentando la tormenta con el escudo de rosas blancas de la fraternidad humana, que nos iguala y respeta a todos, sin importar si veneras o no a un Dios, o a qué Dios veneras; importando solo tu luz interior, tu iluminación, tu comunión, llámalo como quieras, pues no es otra cosa que la luz que emite la energía que emana del centro de tu pecho, de tu corazón, tu voluntad, tu entendimiento, tu aceptación y tu empatía.




Debido a los tiempos que corren me debo a la responsabilidad de aclarar que todos los textos son escritos por mi y que las imágenes son propias, de libre uso descargadas de internet o con permiso de sus autores.

 

2 comentarios:

  1. Que buen resumen de la trayectoria de Francisco logras magia con ese don de la palabra escrita
    Te felicito!!!

    ResponderEliminar

Hola, comenta con respeto, estaré encantada de leerte, muchas gracias.

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