Bombardeados con el fallecimiento de Francisco y la elección de León XIV, nos hemos alejado de la cruda realidad.
Dice una leyenda urbana, que si cuelgan a un ser humano boca abajo, al principio percibirá todo a su alrededor del revés, sin embargo, al tercer día, las imágenes serán percibidas en su posición correcta. Dejando a un lado la realidad científica por la cual tenemos riesgo de sufrir desde tensión alta hasta un derrame cerebral, es verdad que el cerebro se adapta a todos y cada uno de los acontecimientos diarios: nos acostumbramos.
Las protestas por una sanidad pública de calidad, por el acceso a la vivienda, por las condiciones laborales, por los derechos LGTBI, por la protección animal y ambiental, por la atención especial a las enfermedades raras, por la depuración de responsabilidades políticas en Valencia; se reducen por no hablar del genocidio en Gaza y de la impune invasión Rusa, además de tantos otros conflictos alrededor del mundo que se pierden en la inopia de la televisión y las redes sociales.
Duele no poder hacer nada para frenarles los pies. Duele comprobar que por muchas protestas que se lleven a cabo por parte del pueblo, apenas se le hagan cosquillas a quienes llevan la batuta.
La impotencia es un peso extremo para las conciencias y el cerebro se evade a un mundo más frívolo en el que priman los "realities" y los concursos.
El cerebro se escapa a una zona de confort, a una realidad más amable.
Es ahora cuando entra en juego la conciencia. Es ahora cuando tenemos que dejar a un lado los deseos automáticos impuestos por nuestro cerebro y obligarnos a ser "conscientes" del mundo que nos rodea.
Tenemos la suerte de pertenecer a una parte del planeta, en la que de momento, nos libramos de los jinetes apocalípticos pero quienes sufren su despiadada cabalgata sobre sus vidas atormentadas son nuestros hermanos y que se tornen los objetivos de los poderosos en nuestra dirección, es solo cuestión del último capricho que se les antoje.
Sigamos con nuestra vida y riendo lo que se nos permita, tratemos de ser felices, pero no olvidemos lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.
Cerca y lejos.
Seamos conscientes.
Victoria Sol Hill © todos los derechos reservados. Textos realizados por mi e imágenes libres de derechos descargadas de internet.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hola, comenta con respeto, estaré encantada de leerte, muchas gracias.