lunes, 22 de septiembre de 2025

El maltrato como arma arrojadiza. ©Victoria Sol Hill

Desde hace demasiado tiempo ya se me llena la boca con la palabra vergüenza.

Vergüenza por la deshumanización que nos rodea y vergüenza redundante por la falta de empatía, de conciencia y de responsabilidad.

¿Quiénes manejan los hilos?

Vuelvo a sentir el profundo anhelo de ser gobernada por personas adultas y no por niños caprichosos que se disputan la propiedad de la razón para obtener un voto más en su codiciosa ambición, unos por mantenerse por encima y otros por querer trepar. 

Dejad vuestras carreritas de Fórmula Uno para vuestras vacaciones pagadas por todos nosotros y subsanad los errores entre todos. Aquí no hay izquierdas ni derechas. Aquí hay vidas o muertes.

Me da vergüenza ajena que ante situaciones como un genocidio, que no me cansaré de nombrar, con tal de ganar un voto más, nuestros políticos, todos ellos, se enfrentan en una lucha descarnada, unos pisoteando al débil, llamando "gentuza" al común de los mortales y otros subiéndose al carro como portadores de la bandera de la justicia.

¿Qué podíamos esperar que hicieran con la "no incidencia" de las pulseras del sistema Cometa?

La boca se me vuelve a llenar con la palabra "vergüenza". Se me atraganta.

Vergüenza por una ministra que niega lo innegable una y otra vez y vergüenza por los buitres que aprovechan la ocasión para comerse la carne podrida y defecarse en la situación límite de las mujeres maltratadas tan solo pensando en alimentarse de carroña en vez de aportar soluciones. 

Pero, ¿ qué podemos esperar de un cuerpo de gobierno en el que siguen en su puesto quienes deberían haber dimitido hace tiempo?

¿Tanto os pesa el orgullo?

¿Tanto os condiciona la asquerosa soberbia?

Hay momentos para la política y este es uno de ellos.

Remitiéndome a la definición de la R.A.E. sobre la palabra "política": [...] el arte, doctrina u opinión referente a los gobiernos de los estados// [...] actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos// Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto o de cualquier otro modo// Cortesía y buen modo de comportarse// Conjunto de orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado[...]", se ve claramente que habéis olvidado ciertos puntos de dicha definición.

 El arte de enfrentaros al contrario, robando, todos, dejando a un lado los intereses del ciudadano que os ha puesto en vuestro asiento ministerial, eso lo domináis a la perfección y regís de aquella manera, siempre negando errores, todos, y volviendo al machaque una y otra vez, todos, de los errores del otro, sin mirarse al espejo y en detrimento de todos nosotros.

Creo que deliberadamente, todos, dejáis de lado las siguientes definiciones de la R.A.E. "Cortesía y buen modo de comportarse// conjunto de orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado"

No es baladí un 1% de mujeres expuestas a su maltratador. Son unas 45 o 50 personas. Aunque fuese una sola. No la conoces... ¿es por eso que no te importa? Claro, no le pones cara, ni nombre. Solo un 1%. Sin embargo, es aún peor. Son unas 4500 mujeres que han estado y puede que aún estén, en peligro. 

¿Lo entendéis?

Creo que no.

Debates en la televisión tirándose los trastos unos a otros. Me importa tres pepinos vuestro orgullo, vuestra soberbia, vuestra desvergüenza, vuestra  desfachatez al adueñaros unos y otros de la palabra "feminismo", vuestra competición por "quién dijo qué", "quién hizo" o "no hizo qué", o de "quién es la culpa".

Poneros a trabajar de una puñetera vez. Sacad la cortesía junto con la diplomacia y resolvedlo.

Corregid el peor error que es destinar la mínima inversión en algo tan sumamente preocupante como la violencia de género.

Avergonzaros todos. Porque es el fracaso de todos vosotros en conjunto. Avergonzaros de estar representando a un país en el que la mayoría convive con humanidad y respeto, porque no les llegáis a la suela del zapato. Ciudadanos que os eligieron, a derecha e izquierda, ciudadanos que os pagan vuestro sueldo y vacaciones para que resolváis, con seriedad, efectividad y rapidez, un tema de vida o muerte. 

Como he dicho en otras ocasiones, dejad las puyitas de instituto y poneros a trabajar.

Muchas vidas dependen de ello y seguro que a todas ellas les importa poco quién tira el ladrillo más pesado al contrario, esta situación os viene grande porque tenéis que aceptar que está por encima de vuestros insultantes partidos políticos. Si no lo hacéis y aportáis soluciones y acciones rápidas todos a una, seréis responsables de la seguridad de todas ellas. Sean del partido que sean.

Y luego ya, si eso, volvéis a jugar al patio del recreo, que estaremos encantados de volver a veros hacer el panoli, en la televisión.


                                                  ©Victoria Sol Hill

 

lunes, 15 de septiembre de 2025

Y España rugió ©Victoria Sol Hill

Acuarela, Victoria Sol Hill.

España rugió y me devolvió el movimiento tras la parálisis sufrida por los acontecimientos.
No importaron las banderas, importaron los valores de las amuebladas cabezas.
Las almas rotas desbordadas por los gritos y ahogadas en llantos infantiles rugieron al unísono y pararon la carrera.
Son como nosotros. Todos somos ellos.
Según el caprichoso deseo caerá o no un misil en tu suelo.
    Genocidio descarnado que revienta inocentes en pedazos que sangran su aliento en nuestras almas rotas que claman, que aúllan, que gritan, que lloran.
España rugió.
Y clamó al mundo un rugido conjunto.
Y removió conciencias.
España se dio la mano por encima de banderas, de los colores, de las tendencias...
España amorosa abrazó a los inocentes abandonados en la franja tras las cercas.
España rugió y a Europa le dio vergüenza.
Despierta hermano, hermana, despierta.
¡Que despierte el mundo!
¡Todos a una es nuestra única defensa!


©Victoria Sol Hill.

 

martes, 24 de junio de 2025

Los ojos con los que miras. ©Victoria Sol Hill todos los derechos reservados.

 Condicionados por la dictadura de la moda vivimos rodeados de una sociedad superficial que juzga por la marca de la ropa que usas o por tu talla.

Cientos de hipócritas vestidos con las firmas más caras, cierran sus fronteras a quienes no visten igual. Prejuiciosos descartando a quienes no cumplen con sus cánones considerándolos ciudadanos de segunda.

Siguen presentes las castas de la antigüedad entre los avances tecnológicos que nos dicen que no, que estamos en otro tiempo.

Mismos ojos mirando los cuerpos ajenos, juzgando sin conocimiento y murmurando en las espaldas, dando por hecho que el sobrepeso o la extrema delgadez, es consecuencia del mal comportamiento.

Nunca el comportamiento es malo, quizás equivocado, condicionado, frustrado...

Personas llenando su vacío, su carente nutrición emocional con comida placentera o huyendo de la nevera para ahogar su culpabilidad. Traumas causados por otros, que se eternizan en el tiempo y en su cuerpo. Heridas sin cerrar que disparan el cortisol y derivan en una guerra hormonal que no permite ni subir ni bajar. 

Deporte, dietas, meditación...ni subes ni bajas.

Deportes, dietas, meditación...y aún así eres juzgada.

El cuerpo marca el reflejo de emociones complicadas y no ayuda el ser juzgado por personas extrañas.

Aprende lo no enseñado, mira hacia el interior, los ojos de las personas te muestran su corazón.



lunes, 16 de junio de 2025

Orgullo. Victoria Sol Hill ©todos los derechos reservados.

 Hace unos días compartí en mi estado de WhatsApp una bandera LGTBIQ+  con una leyenda que se me antojó preciosa y adecuada para lo que espero de la sociedad futura, que desgraciadamente, cada vez percibo más utópica.

La leyenda rezaba: "No tengo amigos gays, ni lesbianas, ni bisexuales...Tan solo tengo amigos. Lo demás es su vida privada".

Personalmente, lo entendí como la capacidad de percibir a una persona por su mundo interior, sus valores, la grandeza de su alma, su honestidad y la larga lista de virtudes de las cuales muchos carecen hoy día.

Listo. No hay más.

Las tendencias sexuales de cada uno, mientras no atenten contra la libertad sexual de otra persona, son privadas.

A mi no me ofende nadie por sus tendencias sexuales.

A mi me ofenden los corruptos, los asesinos, los pederastas, los machistas, racistas, homófobos, maltratadores, violadores...

Por eso compartí la imagen en mi estado. Desde la ilusa creencia en un mundo mejor. Feliz de contribuir a la difusión de la aceptación de todos por todos con mi pequeñísimo granito de arena.

Pues lejos de pasar desapercibido, como un estado más en un largo scroll, obtuvo mi primer hater.

Eso sí. No por redes, públicamente. Sino por WhatsApp. Directamente a mi. 

Una ofensa descomunal porque (y transcribo) "[...] hacen mucho ruido para ser su vida privada[...]" enumerando a continuación, todas sus otras ofensas recibidas por parte de este mundo que a duras penas avanza y sin embargo, por esta persona concebido, como el desastroso estado que ha condenado a los heterosexuales a vivir con miedo. De rebote, además de dejarse llevar por la homofobia y victimizándose, siguió con el racismo contra los inmigrantes y por supuesto el desprecio hacia las feministas, según esta persona, causantes de las desgracias de los heterosexuales.

Siempre la misma cantinela. 

Me apena profundamente que el paso de los años y la madurez de una sociedad, parezcan haberse estancado ante un río de corrientes ultras, que no solo es difícil de sortear, sino que de manera despiadada arrastra a jóvenes manipulables, enfadados con su vida y que proyectan su malestar contra quienes no les han hecho nada, generalizando y condenando al todo por una parte; muchos de ellos convirtiéndose en lo que denuncian, sin darse cuenta de que los abusadores que dan palizas, no dependen de una nacionalidad determinada y manteniendo la ceguera ante tantas palizas dadas por personas radicales, defendiendo esas ideas radicales,  a minorías vulnerables.

La incapacidad de abrir los ojos y ser capaces de ver almas, les llena de miedo, odio y rechazo y es por esta razón que los que creemos en un mundo inclusivo, diverso, abierto y lleno de amor, debemos hacer aún más ruido.

Hace veinte años, en algunos colegios, algunos profesores, si, ¡profesores!, se preocupaban si una niña jugaba más al fútbol que a las muñecas o a ser princesas. Vaya a ser que fuera...

¿Que fuera qué? ¿Inteligente?¿Inquieta?

En fin.

Hace aún menos tiempo, unos quince años, en los institutos se marginaba a un chaval porque se sintiera mujer. 

Me da vergüenza pensarlo. Pensar que niños que se sentían confusos, perdidos y que necesitaban ayuda psicológica para aceptar que su cuerpo no era su cuerpo, o que eran de otra manera que la establecida como "normal" por la dichosa heteronormatividad; se enfrentaban a su vez, al rechazo familiar.

Me duele en el alma que siga pasando hoy.

Me duele que si estos chavales crecieran en una sociedad avanzada, no tendrían la necesidad de recibir apoyo psicológico por este tema en concreto, por no encajar, por el rechazo, sino por conocerse a si mismos para encontrar su camino, viviendo una adolescencia libre, sin sentirse culpables, ni coartados o rechazados por nadie.

¿Llegará algún día mi social utopía? 

Al ritmo que los poderosos hacen bailar el mundo, me temo que falta mucho. Y mientras tanto, solo hay una opción, una ventana, un recurso:

Hacer ruido.

Mucho, mucho, mucho RUIDO.


Victoria Sol Hill ©todos los derechos reservados.

Lectura recomendada: La teoría Queer.



martes, 10 de junio de 2025

La puta lección de historia. ©Victoria Sol Hill.

Harta de escuchar comentarios que me revuelven el estómago he decidido realizar una pequeña investigación desde la humilde visión de una híbrida uruguaya-española, despierta desde hace años del mensaje fácil de la doctrina de las ideas que nos empujan a unos contra otros.
Los datos estiman que 7.178.927 inmigrantes viven en España y 
 para una parte de la población española la culpa de todos sus males es de ellos. 
Iremos desgranando datos porque los supuestos culpables se dividen sobre todo en marroquíes, africanos e hispanoamericanos.  
Los susodichos comentarios los he reducido a tres muy comunes representativos de todos ellos.
Comentario número uno: "¿Por qué los africanos no se quedan en su tierra, es que no tienen familia ?Que se queden en casa de sus padres en vez de venir aquí a robarnos el trabajo."

Motivos recientes:

1) La crisis climática ha causado la desertificación del suelo en muchas áreas africanas lo que ha colapsado la agricultura local que empuja al ser humano a cruzar fronteras. 
Crisis climática causada por la industrialización de Europa, Estados Unidos, China...
2) La inseguridad ciudadana causada por los estados fallidos, corruptos, sin justicia, donde se sufre la extorsión policial y por ende, la violación de los derechos humanos con fuertes represiones sobre todo aquel que eleve un poco el tono en señal de protesta, empujan a cruzar fronteras.
3) Las redes de tráfico de personas  y mafias que juegan impunemente con las esperanzas de muchos, prometiendo trabajo y VISAS a los desesperados para condenarlos a la explotación sexual sobre todo de mujeres, niños y menores vulnerables, los llevan, por una ilusión óptica, a cruzar fronteras. Clientes, por cierto, europeos (incluyendo españoles, sí, "señoros", muchos "señoros", tan señores ellos).
4) La idealización de Europa como la ansiada tierra de la libertad y la prosperidad que lleva a muchas familias a "invertir en el viaje de uno para beneficio de todos".
¡Es tan contradictorio!¡Tal es la paradoja!
Se tensan los tendones hasta sangrar pensando en la exuberante riqueza de un continente que disfrutan todos menos los africanos.

Motivos históricos:

Desde le siglo XV el territorio del ébano ha sufrido lo indecible en manos de las indeseables e impertinentes visitas de invasores y violadores de los derechos humanos a su tierra.
Los primeros en llegar, fíjate tú, fueron los españoles acompañados de los portugueses, atraídos por el maravilloso y lucrativo comercio de esclavos.
África fue arrebatada de millones de personas, el rapto de los hombres más fuertes y jóvenes, mujeres y niños, trajo la despoblación obligada del continente y por tanto la desestructuración política y las guerras entre etnias.
Aproximadamente  doce millones (12.000.000) de africanos fueron esclavizados entre 1444 y 1880. Vete sumando.
Léelo de nuevo.
¿No fue hace tanto, verdad?
Pues ni te cuento lo acaecido en el siglo XIX, desde 1884 hasta 1960.
¡Oh! Sí cariño, los 60.
Mientras los hippies bogaban por un mundo psicodélico de paz y amor, las potencias europeas, como dignas herederas de los piratas, se repartieron África. 
¿Te gusta romantizar la idea de los piratas?
Allá cada uno con su conciencia. 
Mejor, despiértala. Lee un poco más.
Si al contrario, te golpea en la sien con un molesto repiqueteo constante, que irrita tu bienestar adquirido, también, por favor, lee un poco más.
En la conferencia de Berlín de 1884-85, sin el consentimiento, ni siquiera la consulta, a ningún africano, el Reino Unido, Francia, Bélgica, Alemania, Portugal, Italia y por supuesto España, continuaron con la expoliación del continente arrasando con las materias primas para su propio beneficio. Oro, caucho, marfil, diamantes, café, cacao...manchados con la sangre, sudor y lágrimas de sus legítimos dueños, convertidos en mano de obra forzada y en condiciones inhumanas.
Es harto conocido el atroz caso del rey Leopoldo II en el Congo, por el que pidió disculpas el rey Felipe de Bélgica en el 2020.
El tsunami europeo arrasó las economías locales y su cultura, al igual que cualquier oportunidad de ser autosuficientes. Es que no convenía que lo fueran, evidentemente.
Pero no termina aquí. No.
Ya en el siglo XX, desde 1960 hasta hoy, el espejismo de las independencias de las colonias, desenmascara el neocolonialismo que las somete al control económico, político y militar por parte de empresas no africanas, sino extranjeras. Europa, Estados Unidos...
El petróleo para tu coche, el coltán para tu móvil, uranio, madera...objetos robados que te venden los ladrones vestidos con traje y corbata bajo la tapadera de un centro comercial.
Un continente exuberante de riqueza en materia de recursos, comido por la deuda externa y la dependencia financiera del exterior, no tiene otra explicación que la de la piratería que sobre él desata sin impunidad el primer mundo.
Piratas trajeados que apoyan militarmente a dictadores para que favorezcan los intereses europeos...
Sé que no fuiste tú. Yo tampoco. Pero es nuestra herencia y no podemos renunciar a ella, porque los piratas trajeados siguen pululando a nuestro alrededor, explotando, saqueando, mirando hacia otro lado mientras se enriquecen delante de las narices de ciudadanos que olvidan hacer uso de su espíritu crítico y de una clase política que saborea las migajas de las grandes empresas bajándose los pantalones ante ellas. 

Comentario número dos: "Los sudamericanos solo vienen a delinquir y a traer enfermedades" (este comentario suele variar por nacionalidades agregándole "y todos esos", tal que así: "los ecuatorianos y todos esos"; "los colombianos y todos esos"; "los venezolanos y todos esos", etc.

He oído a cada una de las nacionalidades de Hispanoamérica en diferentes ocasiones y eso siendo yo una híbrida entre Uruguay y España, así, en toda mi cara, como quien no quiere la cosa, no sé si intentando la ofensa (ofende quien puede no quien quiere), no sé si por miedo a lo diferente, o por intentar convertirme en cómplice de sus desalmados pensamientos.
Si crees que hicieron bien o te descubres excusándoles, por favor, sigue leyendo.
Si en cambio te sientes ofendido y molesto por compartir patria con personas que arengan políticas migratorias equivalentes a las de Trump, también te pido que sigas leyendo. Gracias.
El 12 de octubre de 1492, Colón desató la más cruenta pesadilla en el sur de América.
No solo la conquista sino las enfermedades traídas por los españoles diezmó y debilitó la resistencia de la civilización precolombina.
La primera gran epidemia se desató en México en el 1520. La viruela.
Se expandió de tal manera que arrasó poblaciones Incas enteras incluido el emperador Huayna Cápac en Perú.
Pero los españoles no solo llevaban consigo la viruela.
La influenza(gripe), el tifus, las paperas, la rubeola, el sarampión con un alta mortalidad y la difteria y la tosferina, enfermedades respiratorias sumamente graves que fueron letales, cebándose como siempre en los más indefensos, los niños.
Las epidemias fueron el arma biológica que llevaron consigo los colonizadores españoles, logrando debilitar a los precolombinos social y militarmente, además de causar el cataclismo demográfico y cultural incluyendo la pérdida del conocimiento ancestral de toda una civilización. 
Entre el 70 y el 90% de la población desapareció tras solo 100 años de contacto con los españoles y la incorporación gradual del resto de europeos.
Y hablando de enfermedades...volvamos a los africanos.
Resulta que la viruela ya era endémica en África, pero al llegar los españoles, trajeron consigo una cepa nueva reintroduciéndola y reactivándola. También atacaron la respiración de los africanos con el sarampión y la gripe, agregando también la sífilis, que no podía faltar entre tantas violaciones ejercidas sobre la población.
He de hacer un inciso, pues parece ser que la sífilis es la única enfermedad que llegó desde América del Sur a Europa. ¿Cómo? Por las violaciones constantes de los conquistadores a las `mujeres y niñas precolombinas. No importaba la edad. Pederastia desatada y atroz sobre toda una civilización.
Permitidme en este punto establecer un paralelismo con la situación actual y otro comentario que me hiela la sangre, pues me arrastró en su momento, por la necesidad de pertenencia. 
Comentario número tres: "Los moros vienen aquí a violar mujeres".
Solo voy a dar un dato del INE, el instituto nacional de estadística. Referente a la delincuencia sexual, el 76,26 % de los delitos sexuales han sido cometidos por españoles, el restante 23,74% han sido cometidos por la suma de todas las demás nacionalidades (africanos, árabes, hispanoamericanos, asiáticos...)
Y como broche de oro, en narración circular, volvemos a la esclavitud, porque al raptar a los africanos para explotarlos como esclavos, los transportaban hacinados en las bodegas de los barcos, amontonados como cerillas en una cajetilla a lo largo de toda la travesía oceánica, rodeados por la muerte en forma de disentería, escorbuto y fiebre tifoidea.
Todos nos hemos dejado arrastrar en algún momento por la cancioncilla que entona que la culpa de tus problemas la tienen los inmigrantes. 
Sumado a todos los despropósitos logrados durante la conquista por los españoles te pregunto:
¿Cuánto hemos aumentado los españoles la tasa de delincuencia en América del Sur?
¿Has olvidado la emigración masiva de los huidos durante la dictadura franquista?
Miles de personas tuvieron que embarcar muertas de miedo y necesidad hacia un futuro incierto.
Entre ellos un niño de diez años: mi abuelo. Sus padres no eran delincuentes. Un médico gallego y una limpiadora vasca. Mal vistos. Encima, él, masón. Carne de cañón.
¿Será por eso que soy consciente?
¿ Que recuerdo la historia?
¿ Que sé lo que es dejarlo todo y empezar de cero, llegando orgullosa con mi pasaporte español y tener que oír comentarios despectivos y prejuiciosos como "Allí solo hay salvajes" o " para ser de Uruguay usted no tiene cara de india" (utilizando la palabra "india", despectivamente, por supuesto, y no refiriéndose a una nacionalidad concreta).
Comentarios articulados por los que se dejan empujar por la creencia fabricada por interés de cierto sector político que establece la existencia de una raza y cultura superiores, cuando en realidad han sido construidas sobre los cimientos de guerras y sometimientos.
Me gustaría que los zurdos hiciéramos más ruido. 
Las mentes cerradas por el miedo no ven y no escuchan pero gritan mucho y se dejan arrastrar por la corriente descontrolada y salvaje del odio.
Necesito que los zurdos gritemos más.
No es cuestión de convencer.
Son ciegos y sordos aislados a los que se les ha negado el acceso al braille y a la lengua de signos eclipsando lo que creo que es España, un país abierto y amoroso que abre los brazos a sus hermanos humanos, sean de donde sean y hablen el idioma que hablen, construyendo un crisol de culturas donde todos caben y crecen juntos.
Despierta. Ya es tarde para seguir durmiendo.




Fuentes consultadas:

Pares Portal de Archivos Españoles, www.pares.mcu.es
Instituto Nacional de Estadística, INE, www.ine.es
National Library of Medicine, www.nlm.nih.gov
 Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, https://www.inclusion.gob.es/
Babiano José, "Emigración y exilio: españoles en América Latina durante el franquismo"
Malamud Carlos, "La emigración española a América: historia de una diáspora" ( Real Instituto Elcano)


martes, 3 de junio de 2025

Ignorantes...©Victoria Sol Hill.

Un reputado entrevistador recibió el calificativo de "ignorante" por parte de una reputada cantante, durante una entrevista, por ser antitaurino y no entender el gusto de muchos por la tauromaquia.
Dicho calificativo vuela entre ideologías diferentes batiéndose en duelo por no merecerlo. 
Numerosos antitaurinos hemos sufrido el embate del mismo en variadas ocasiones enarbolando la excusa de que el toro de lidia se convertiría en un animal extinto si no fuese por los taurinos y su obra, en cuanto a la conservación de la especie. 
Realizando entonces una pequeña y modesta investigación online, en lo que es considerado una reputada web que comprueba la información científica con benditos datos reales, aunque se autodenomine maldita, encuentro cierta información, que personalmente, me hiela la sangre.
Efectivamente, parece ser que el toro de lidia es una raza creada a partir del toro campestre, un animal pacífico que solo busca pastar, para servir de soporte a otro, que aunque pacífico en libertad, se torna violento si le atacan o detecta movimientos muy rápidos. 
Mi mente, que se plantea multitud de ideas, desarrolla la espeluznante imagen de quienes toreando toros "normales" torturándoles hasta la muerte, no encontraban suficiente satisfacción para sus sádicos deseos porque  el rival no estaba a su altura. ¿Se dejaba matar el pobre animal sin oponer apenas resistencia? ¿Sin entender por qué, de repente, le arrebataban de su entorno y le provocaban sufrimiento hasta morir? ¿Se comportaba como lo haría un perro ante un maltratador? 
No lo sé...pues soy ignorante, claro. 
El sadismo de contemplar la agonía de un ser vivo hasta su muerte por una infame lluvia de torturas, solo es superado por la manipulación genética para crear específicamente una especie nueva con el único objetivo de ser torturada.
Entiendo que el mensaje fue tatuado, grabado a fuego desde la infancia en cada uno de los hijos de la tradición. La cultura de un pueblo es su identidad, pero el avance de la civilización no acaba con la cultura, solo deja atrás costumbres arcaicas, sanguinarias y peligrosas que inmunizan al ser humano ante la imagen de violencia e injusticia sobre otro ser vivo. 
Es de sabios rectificar. 
Muchos lo hacemos a diario. Somos ignorantes conscientes y aprendemos cada día. 
Sin embargo sabemos que el mensaje, rodeado de color, alegría y fiesta...te cala hondo y te ciega ante la matanza. La necesidad imperiosa de pertenencia te arrastra como una corriente resacosa en la orilla y te ahoga mar adentro entre tentadoras propuestas que acompañan a la fiesta.
Por favor, no olvides que puedes nadar, salir a la superficie y volver a la orilla. 
Si nadas contracorriente, oyes como nunca has oído, ves como nunca has visto y sientes como nunca has sentido.
Desgraciadamente, hay que ser valiente para ello. 
Sobre todo para sentir.
Es de sabios rectificar.
 Pero, ¿tienes el valor necesario? ¿La fortaleza?
Personalmente no veo el valor en el torero que se enfrenta a un inocente desesperado por emprender la huida. Lo veo en quien le mira y ve su alma, tras los ojos, escondida. 
La incertidumbre, el miedo, la desesperación. ¿Lo ves?
El camino fácil es dejarse llevar...
Reprogramar tu mente para librarte de doctrinas y prejuicios impuestos desde la infancia no es sencillo. Apartar de tu vida amistades cuyas palabras te hieren especialmente porque las estimas y aún peor porque son reflejo de tu antiguo yo, causándote vergüenza, miedo y rabia, es de valientes.
Cuando empiezas a ver con otros ojos, los ojos de otros, detectas no solo crueldad animal camuflada de cultura, sino homofobia, racismo...
Pero este es un artículo de opinión sobre la tauromaquia y la tortura animal. 
Los otros temas merecen su propio artículo y yo...yo tengo que estudiar...que soy una ignorante.
Tanto que decir y tan poco tiempo.
Pobre humanidad tan sumamente perdida...

Victoria Sol Hill©
 


 

miércoles, 21 de mayo de 2025

Víctimas genocidas. ©Victoria Sol Hill.

 

Me gustaría ser gobernada por personas y no por partidos políticos.
Me gustaría que en el congreso se rindiera homenaje a los primeros foros griegos, padres de la democracia, mostrando una evolución digna de ser admirada.
Me gustaría que en este país pudiéramos enorgullecernos de que lo que mueve a todos los partidos políticos fueran las personas y no los intereses.
Me gustaría que nos tuvieran el suficiente respeto como para explicarnos con detalle, mediante un técnico si hace falta (abogado, economista, médico..., según la situación), las vicisitudes que tiene que afrontar el gobierno para llevar a cabo determinadas acciones; y me gustaría, que cuando se dé una explicación, que no se tiren piedras, sino que se aporten soluciones.
Y sobre todas las cosas, me gustaría que ante una violación innegable de los derechos humanos, depusieran sus ridículas armas arrojadizas a un lado y hablaran, estudiaran, propusieran ideas y soluciones a las injusticias que nos rodean, desde la más absoluta unión.
Creo que Israel ha perdido la razón que pudo haber tenido el siete de octubre. 
Creo que borrachos de poder, ambición y soberbia, han perdido la vista. 
Ya no son capaces de ver desde la mirada de las víctimas de Hamas que otrora tuvieran; ahora son verdugos de sus propias ideas.
Han esclavizado al mundo.
Ellos, los que fueron diezmados por la esvástica. Holocausto que hasta hoy día avergüenza tan profundamente a los alemanes, que defienden lo indefendible.
Los seres humanos se han convertido nuevamente en un recurso, una cifra prescindible.
No veo personas en Europa.
Solo veo niños muertos.
Cuantos soñamos con tener el poder de pararlo todo. Ser capaces de detener la matanza. 
De decir ¡basta! y que parara. Pero no nos escuchan. 
A los que recurren continuamente al monstruo del terrorismo y de la infamia del siete de octubre, que nos heló la sangre a todos, horrorizándonos y colmándonos el alma de rabia, miedo y dolor; les pido que avancen, ya no es excusa. ¿Por qué miráis para otro lado? ¿Es que acaso estos niños gazatíes son más oscuritos que los que adornan las pinturas de vuestros techos eclesiásticos? ¿Quizás no estáis acostumbrados, al estar viviendo en un país como España, en el que el noventa por ciento de la población es de pelo rubio y piel y ojitos azules? ¿O es que quizás os pareció bien el bombardeo de Guernica? Por ironizar y establecer paralelismos que no quede, quizás así os deis cuenta de vuestra ridícula postura que apoya la impunidad del estado genocida. Si. Genocida.
Por mi parte y honrando a Antonio Machín y su maravillosa canción "Angelitos negros", todos los angelitos me parecen bonitos, sean del color que sean, y me duelen.
Me duele cada boca que no prueba comida ¿y a ti?
Me duelen sus miradas de terror dirigidas al cielo cada vez que escuchan un dron ¿y a ti?
Me duele el trauma engendrado, que desgraciadamente puede ser la chispa de un odio profundo hacia el atacante, cayendo en un círculo vicioso difícil de abandonar para alguien que lo ha perdido todo, no solo a sus seres queridos, sino a su infancia, su inocencia muerta a balazos, arrancada el alma a trozos, la dignidad pisoteada y los sueños rotos.
¿Y...a ti?¿Te duele a ti?
Niños perdidos en un mundo de monstruos donde no encuentran a Peter Pan, sino a los adultos que atacan sin piedad, o a los que, desde la desidia, honran a Poncio Pilato.
No me canso de recurrir a la palabra vergüenza en estos últimos tiempos. Cada vez que creo que la última infamia ocurrida no puede ser superada, acontece lo contrario, pues los monstruos provocan una nueva, aún más desalmada. Retrotrayéndome a mis propias palabras en otros textos anteriores, ellos son monstruos y nos consideran bichos. El asco que provocan sus actos me revuelve el estómago como a los admirados noruegos, que nos superan con creces como civilización. Ni yo ni nadie que aún conserve los pies en la tierra, entendemos que en el congreso el tema de los niños asesinados no ocupe cada minuto de las comparecencias, dejando sus repugnantes puyitas a un lado para condenar rotundamente y en bloque, los asesinatos de niños. Repito. Dejad a un lado vuestras repugnantes puyitas políticas y condenad rotundamente los asesinatos de niños. Repito. Asesinatos de niños. Niños. 
Tantas alabanzas cada uno a su Dios sin ser capaces de aceptar que si vuestro Dios existe, tiene preparada una preciosa escalera tallada en el oro por el que os bajáis los pantalones, que lleva directamente al infierno de Dante, donde tanto los atacantes como los Poncios, serán torturados quince mil veces, sino más, pues los monstruos no se detienen; mientras que los que aún conservamos un alma humana, lloraremos eternamente la impotencia de contemplar un genocidio impune, infame y en directo.
No hay perdón.



©Victoria Sol Hill.


domingo, 18 de mayo de 2025

Sapere aude.©Victoria Sol Hill



Al llegar a cierta edad la vida cambia.
Los amigos se han ido diluyendo con el paso del tiempo y nos resistimos a abrirnos a nuevas amistades, manteniendo siempre las distancias prudentes que nos protejan de posibles desilusiones y fracasos. Se nos plantea entonces el dilema de si realmente vivimos en una soledad elegida o estamos atenazados por el miedo.
Las malas experiencias nos marcan un camino evitativo de las aparentes amistades pues el cerebro está constantemente buscando posibles fallos, trampas, mentiras o humillaciones a las que presuntamente podemos exponernos ante una nueva amistad o grupo.
La sensación de no encajar mas que en tu propio refugio de amor propio, está presente a cada paso, bien sea por el miedo o incomodidad que sentimos o el que despertamos. 
Desgraciadamente, las mujeres solteras, independientes, empoderadas, seguimos expuestas a la mirada patriarcal de un aún extenso sector social, que al igual que apoya con doce puntos a unos genocidas en un concurso que se vanagloria de pacífico y europeísta, por su ambición monetaria; no acepta ni entiende nuestras inquietudes intelectuales o que nuestra juventud espiritual, disfrute más de una obra de teatro o de una ruta de senderismo, que de una noche rodeadas de dipsomaníacos o tabaquistas. Sin remedio eres etiquetada como poco fiable, aburrida o seria, pues ellos mismos se mantienen a una distancia prudente del cultivo de su propia ilustración sobre las posibles variantes existentes en su estático universo ficticio, lo cual es previsible, pues aplican este mismo principio a todo lo que mínimamente diverge de su heteronormatividad establecida.
Este sector social muestra una actitud profundamente viejuna. Faltan ganas. Ganas de salir al mundo, de viajar, de conocer, de aprender, de hacer deporte, de caminar junto a un río y bañarse en el mar barrenando olas, de jugar a las palas y al parchís, de disfrazarse en carnaval y en Halloween, de comprar un billete de oferta porque sí y pasar el fin de semana en Roma recorriendo su historia.
Dicen que la edad solo es un número y considero que así es.
Permite que la corriente eléctrica constante que recorre tu cuerpo fluya y te empuje siempre hacia adelante, hacia lo nuevo. Las ganas de ir y venir, de buscar, conocer y encontrar nunca se extinguen y la inocencia, aunque temerosa por las experiencias pasadas, se mantiene viva, superando miedos y prejuicios, para así, vivir.
Citando a Pepe Mujica: "No soy adicto a vivir mirando para atrás, porque la vida siempre es porvenir y todos los días amanece".
Aparta al viejuno que intenta poseerte y aunque oigas que por edad no corresponde, nunca dejes marchar a tu espíritu infantil. Somos muchos los que aunque nos crujan los huesos, seguimos viajando, trepando, bailando, nadando, riendo y jugando, aunque incomodemos, aunque demos miedo, aunque nos juzguen desde el recelo los que, otra vez citando a Mujica: "Van a envejecer y un día se van a mirar al espejo y tendrán que preguntarse, ese día, si traicionaron al niño que sentían adentro".
Por todo ello, sapere aude.

©Victoria Sol Hill. 

 

sábado, 10 de mayo de 2025

¿Volvemos a la realidad? ©Victoria Sol Hill.

 

Bombardeados con  el fallecimiento de Francisco y la elección de León XIV, nos hemos alejado de la cruda realidad.
Dice una leyenda urbana, que si cuelgan a un ser humano boca abajo, al principio percibirá todo a su alrededor del revés, sin embargo, al tercer día, las imágenes serán percibidas en su posición correcta. Dejando a un lado la realidad científica por la cual tenemos riesgo de sufrir desde tensión alta hasta un derrame cerebral, es verdad que el cerebro se adapta a todos y cada uno de los acontecimientos diarios: nos acostumbramos.
Las protestas por una sanidad pública de calidad, por el acceso a la vivienda, por las condiciones laborales, por los derechos LGTBI, por la protección animal y ambiental, por la atención especial a las enfermedades raras, por la depuración de responsabilidades políticas en Valencia; se reducen por no hablar del genocidio en Gaza y de la impune invasión Rusa, además de tantos otros conflictos alrededor del mundo que se pierden en la inopia de la televisión y las redes sociales. 
Duele no poder hacer nada para frenarles los pies. Duele comprobar que por muchas protestas que se lleven a cabo por parte del pueblo, apenas se le hagan cosquillas a quienes llevan la batuta.
La impotencia es un peso extremo para las conciencias y el cerebro se evade a un mundo más frívolo en el que priman los "realities" y los concursos.
El cerebro se escapa a una zona de confort, a una realidad más amable.
Es ahora cuando entra en juego la conciencia. Es ahora cuando tenemos que dejar a un lado los deseos automáticos impuestos por nuestro cerebro y obligarnos a ser "conscientes" del mundo que nos rodea.
Tenemos la suerte de pertenecer a una parte del planeta, en la que de momento, nos libramos de los jinetes apocalípticos pero quienes sufren su despiadada cabalgata sobre sus vidas atormentadas son nuestros hermanos y que se tornen los objetivos de los poderosos en nuestra dirección, es solo cuestión del último capricho que se les antoje.
Sigamos con nuestra vida y riendo lo que se nos permita, tratemos de ser felices, pero no olvidemos lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. 
Cerca y lejos.
Seamos conscientes.    




Victoria Sol Hill © todos los derechos reservados. Textos realizados por mi e imágenes libres de derechos descargadas de internet.

jueves, 1 de mayo de 2025

"El rescate de la llorona". Para Caito 💔Victoria Sol Hill©todos los derechos reservados.

Bajó la llorona al suelo desde los confines del universo y comenzó a caminar, como cada noche, por el oscuro sendero junto al río.
 Las leyendas que preceden su tétrica marcha oscurecen su tez y su cabello.
 Caminando pesadamente, avanza en automático. 
Arrastra los pies descalzos que han perdido el rumbo, desorientados, sucios y embarrados. Una marcha penosa, trabajosa, lúgubre, sin pensar...solo silencio...solo avanzar...
Apoyado contra una reja, el niño la vio llegar, pero no sintió miedo.
Tenía esa capacidad que solo los niños tienen. La inocencia pura y desbordada, que no cataloga el aspecto, sino el alma. 
Y la llorona avanzó pero no lo vio, porque la ceguera causada por el oscuro velo que cubre su mirada, le impide ver la luz. 
Y así pasó de largo junto al niño. Sin verlo, sin oírlo, sin olerlo, sin sentirlo.
El pequeño la observó alejarse y perderse en la noche deshaciéndose en la niebla. Esa misma niebla se acercó a él y lo envolvió, pero lejos de apagarlo, le hizo cosquillas y el niño rio, porque la luz, no puede ser cubierta por nada.
A su regreso, la llorona atisbó algo extraño entre la niebla, que marcaba un filtro entre la oscuridad y la luz. Posó su mirada en la extraña niebla iluminada y lo vio. 
-"¿Por qué sonríes, niño?"- preguntó.
Pero el niño no la escuchó. Porque no es posible acceder a la luz desde la oscuridad.
La llorona, curiosa y extrañada, se acercó aún más y volvió a preguntar:
-"¿Por qué sonríes, niño?"
Pero no era suficiente, el niño, no la oía. Porque él estaba en la luz y ella, en las sombras.
La llorona siguió avanzando y su piel se tornó luminosa y su pelo sedoso, pero el barro aún manchaba su vestido blanco que languidecía en las sombras y por ello, cuando preguntó de nuevo:
 -"¿Por qué sonríes, niño?", el niño, no la escuchó.
Finalmente, atraída por la magia y el calor de la sonrisa, la llorona llegó junto a él pero ya no recordaba la pregunta.
Se agachó y mirándole a los ojos, le devolvió la sonrisa. El niño le ofreció su mano y juntos, avanzaron con la brisa.
La llorona ya no es llorona; porque aprendió el camino que le enseñó la piedad de un niño que llegó fuera de tiempo, colándose en la fila. La llorona ya no es llorona porque cada noche paga su culpa guiando a otros niños para que no estén perdidos y para dar tranquilidad a los que quedan, desolados junto al río, porque no pueden seguir, a su ser querido.


Imagen generada por IA

 Dedicado a Caito y a todos los nenes que se colaron en la fila.
 ©Todos derechos reservados, creación propia, imágenes libres de derechos descargadas de internet o generadas por IA.

sábado, 26 de abril de 2025

El papa que entendió el mensaje. Victoria Sol Hill ©todos los derechos reservados.

Francisco, Jorge Mario Bergoglio, se infiltró.
Se infiltró con paciencia y poco a poco, en uno de los entes más influyentes y herméticos que existen. Desde dentro, como un doble espía, trabajó poniendo voz a las minorías, incluyendo, en esta paradójicamente amplia palabra, a todos los colectivos y marginados existentes, lo fuesen por tendencias, por economía, por cultura, por religión...
Entendió y empatizó con cada persona por el simple hecho de haber nacido, de ser un ser sintiente. 
Igualó con el mismo rasero a todos. No juzgó. No condenó.
Abrió las puertas y permitió la entrada.
Aceptó y como un delantero centro marcando un golazo a puerta, fue de frente y denunció lo oculto, castigó y pidió perdón en nombre de otros.
Como un pastor enarbolando el cayado, condujo el rebaño sin importar que la oveja fuera blanca, gris, marrón o negra; traviesa o tranquila; arisca o mimosa; las aceptó, las respetó y comprendió las claves de su felicidad, hablando, sin reparos, por ellas. 
Retornó al origen, al mensaje primero, el que no fue escrito desde la soberbia, el de los hermanos, el de la igualdad, la solidaridad, la empatía...empezó, como dijo él mismo, "la revolución de la ternura".
Reformó la casa dando una patada a los que en nombre de su Dios, despreciaban y escupían sobre lo que no entendían y no querían ver ni oír. 
Gritó desde la calma, no solo en nombre de todos y cada uno de los seres humanos que sufren injusticias, sino por la madre Tierra, que se revuelve entre las garras del monstruo del capitalismo.
El mensaje primero, ese en el que coinciden todas las religiones; el mensaje que fue profanado a conveniencia de imperios y dictadores; esperemos que no se pierda, que el heredero de la fumata blanca continúe lo empezado, que sea valiente y siga enfrentando la tormenta con el escudo de rosas blancas de la fraternidad humana, que nos iguala y respeta a todos, sin importar si veneras o no a un Dios, o a qué Dios veneras; importando solo tu luz interior, tu iluminación, tu comunión, llámalo como quieras, pues no es otra cosa que la luz que emite la energía que emana del centro de tu pecho, de tu corazón, tu voluntad, tu entendimiento, tu aceptación y tu empatía.




Debido a los tiempos que corren me debo a la responsabilidad de aclarar que todos los textos son escritos por mi y que las imágenes son propias, de libre uso descargadas de internet o con permiso de sus autores.

 

sábado, 19 de abril de 2025

Constantes vitales. Victoria Sol Hill ©todos los derechos reservados.

Mantener tus constantes activas y estables es vital. Sobrevivir al mundano ruido que rompe tu paz, no solo es vital sino necesario. Cientos de experiencias diarias, harán temblar tus cimientos o reforzar tus paredes y para sobrellevar ambas, mantener tus constantes es fundamental, pues tanto  en el fracaso, como en el éxito, hace falta una linterna para no perderse.
¿Te has preguntado cuáles son tus constantes vitales? 
Dejando a un lado tu ritmo cardiaco, tu suficiencia renal u hepática y tu capacidad pulmonar...¿Cuáles serían tus constantes? ¿Qué lazos te mantienen a flote?
Los amores y las amistades vienen y van...
¿Quiénes se mantienen vivos al otro lado de la línea telefónica a pesar del tiempo, la distancia o la ideología? ¿Quién está para ti y convierte lo que para otros puede ser una disertación aburrida y agotadora, en un interés real y legítimo, por saber de ti, por escucharte, por estar contigo aunque no esté, por darte la mano y soportar tus temblores impidiendo que caigas en el vacío? 
Piénsalo. Y mantenlos vivos. Sostenlos tú, cuando caminen sobre arenas movedizas. Sostenlos tú, cuando la tormenta estalle sobre ellos. Sostenlos tú, cuando el viento los empuje en dirección contraria.
Sostenlos tú, porque la interacción es mutua; porque están, porque existen para ti, porque te oyen y te escuchan, porque te rescatan y te sostienen, porque ellos son...tus constantes vitales. 



Dedicado a toda mi familia. Os quiero.

Debido a los tiempos que vivimos me veo en la responsabilidad de informar que todo lo que escribo lo hago sin utilizar la IA y que las imágenes son de licencia libre descargadas de internet ©todos los derechos reservados. 
 

domingo, 13 de abril de 2025

La oscura procesión que llevas dentro. Victoria Sol Hill ©todos los derechos reservados.


         Como el triste y oscuro trono del Silencio en Semana Santa, marcha el angustioso peso de los sentimientos en el interior de cada uno de nosotros. 
         Sonreímos y animamos al desamparado, defendemos causas perdidas y rescatamos animales abandonados porque sabemos lo que se siente. 
        Tantos rescatadores volcados en ámbitos tan diferentes y con tanto en común. Infancias complicadas salpicadas de abandono, desinterés, descuido, desamor...incomprensible para quienes han tenido la estructura adecuada, que a veces, sin saber que somos oscuridad buscando luz, nos califican de locos, hipersensibles o "intensos" en las distancias cortas.  
        Esa oscuridad que cae a plomo sobre el alma, cuya fuerza, se debilita ante la luz que irradian los ojos de un niño o un animal agradecido, que con su mirada clara, te devuelve la calma. Ellos son los guardaespaldas de "los rotos", porque ellos mismos han sido rotos, quebrados, despreciados.
        Rescatadores. Rescatistas.
        La inocencia de un niño que nunca existió perdida entre monstruos que la torturaron. 
        La frágil inocencia, que en el mejor de los casos, sobrevivió al abrigo de un escondite en un rincón escuchando el infierno desatado...en el peor...en ése, no llegaron.
        Rescatistas. Rescatadores.
        Almas destrozadas que cosen sus retales, con el hilo mágico de las miradas agradecidas, que les recuerdan que no son culpables, que no hicieron nada para merecer lo malo, que las circunstancias fueron las que fueron y que quizás, como el karma de otras vidas, saldemos nuestra deuda impuesta, injusta e inevitable ya, con esas miradas devotas que devuelven la sonrisa, olvidada en un rincón, de un alma rota, reflejando en la oscuridad de la misma, su propio rescate.

Dedicado a todos y todas las rescatistas de animales y personas; a todos los que adoptan y cuidan con amor; a quienes arriesgan su vida por otros llevados por su alma y corazón; a los voluntarios que aportan su granito de arena y a los que aportan todo lo que tienen; a quienes se manifiestan para conseguir un mundo mejor en el que todos los seres vivos sean considerados personas y dignos de derechos. Mantener la esperanza en que el ser humano despierte y asimile que la empatía y la solidaridad es el único escalón hacia la felicidad interna, es tarea de todos los que caminamos con los ojos abiertos. Reforcemos las cadenas contra las injusticias. 



En los tiempos que corren me veo en la responsabilidad de aclarar que todo lo que escribo es obra mía y que © todos los derechos están reservados. Las fotos son de uso libre descargadas de internet o propias, como en este caso, de mis adoradas mascotas rescatadas, que iluminan mi propia oscuridad, cada día, con sus miradas.

 

domingo, 6 de abril de 2025

La fragilidad del equilibrio. Victoria Sol Hill, © todos los derechos reservados.

                     Una especie invade el hábitat de otra y la extermina. La pregunta es: ¿Cómo llegó a un sitio que no es el suyo?

                     La venta furtiva de especies exóticas causa multitud de muertes de las autóctonas por culpa del capricho de unos pocos, que desgraciadamente, son muchos, que como niños consentidos, quieren poseer lo inabarcable, lo intocable, lo sagrado.

                     Esas mismas especies exóticas sufren el acoso y derribo de estas mafias que bañadas en ambición, las suman, una a una, a la ya imparable lista de animales en peligro de extinción.

                     Alterar la balanza natural amparados en deseos egoístas o incluso, antagónicamente, en la empatía, acarrea consecuencias desastrosas.

                    Decenas de jabalíes campan a sus anchas por calles, centros comerciales, playas...el equilibrio, herido por construcciones expansivas invasoras de la especie humana yace bajo toneladas de hormigón dispersas por las montañas.

                    Se rompe el equilibrio.

                    Gente rebozando empatía, creyendo hacer el bien, da de comer al animal salvaje, que pierde el sentido de protección hacia lo desconocido y pone en riesgo su vida al acercarse demasiado, arriesgando a su vez el bienestar de niños, ancianos y mascotas, pues no entiende el salvaje de relaciones humanas, pues su condición es más pura, más simple, más directa.

                    Se rompe el equilibrio.

                    Sin embargo abren la veda para cazar al lobo.

                    En pleno siglo XXI, rodeados de tecnología que parece magia, quieren convencerme de que la única manera de proteger al ganado es la caza del lobo, uno de los pocos depredadores del jabalí, el cual huye tan solo por oler su orina. El lobo, un depredador que se agazapa en las montañas y se esconde buscando comida, sin invadir el espacio reservado para los asesinos de la naturaleza, las ciudades. 

                    En pleno siglo XXI me dicen que no hay otro remedio. Que volvemos al medievo, temiendo todo lo desconocido. Viendo monstruos donde solo hay naturaleza. Que como bandoleros asolaremos las montañas a balazos, sacudiendo a patadas la tumba de Félix. Vomitando todas las ideas respetuosas con la Pachamama y escupiendo sobre las leyes, que escritas en las entrañas de la Tierra, claman respeto.

                    Pero ¿Qué podemos esperar de quienes han causado la infamia del calentamiento global? ¿Qué se puede esperar de quienes solo ven el vacío en sus cortas miras? Gente atenazada por el miedo que no ve las estrellas aún sabiendo que están ahí porque la luz de las mismas les asusta. Porque no entiende ni quiere hacerlo. Porque es a su modo o a ninguno. Por abaratar costes. Porque no bajarán sus sueldos ni dejarán de invertir en defensa ni de rescatar bancos. Es más barato permitir los balazos.

                    Se rompe el equilibrio y no les importa. Porque no ven.

                    No ven que respecto a la edad de la Tierra no existimos. 

                    Se rompe el equilibrio.

                    Pero como una brizna de polvo en los ojos, entre un pestañeo y otro, la tierra nos dirá adiós.

Se sacudirá la causa de su malestar y como siempre ha hecho a lo largo de eones, restablecerá su equilibrio, su ley, su mandato.

                    Y cuando no estemos, ese equilibrio, ahora perdido, volverá.

                    Le pese a quien le pese.

                    Lo creas o no.


Debido a los tiempos que corren me veo en la responsabilidad de informar que todos mis textos están escritos por mi, Victoria Sol Hill, todos los derechos reservados y las imágenes utilizadas son libres de derechos descargadas de internet.









domingo, 30 de marzo de 2025

ENFERMEDAD MENTAL: DERRIBANDO MUROS. Victoria Sol Hill, © todos los derechos reservados.

 

                           Aunque aún resiste en los rincones, el estigma de la enfermedad mental se diluye.

                           Gracias a la generosidad de notorios miembros de la sociedad que han abierto su corazón públicamente a sus miles de seguidores, ya no da vergüenza reconocer que se sufre.

                          Como puede leerse en los escritos sánscritos del método budista con más de dos mil quinientos años de antigüedad: "la vida es sufrimiento" y cuanto antes lo aceptes, antes podrás enfrentarte a ello y digerirlo para sobrellevarlo lo mejor posible.

                          La necesidad de la terapia para enfrentar el día a día es ahora un hecho aceptado y quedan desfasados los arcaicos que reniegan de ella o son condescendientes con quienes siguen una. 

                          Los antidepresivos químicos y los disfrazados de rezos, mantras, yoga, meditación, deporte...vuelven a su condición real complementaria y dejan paso a la hasta hace muy poco infravalorada psicología.

                         La sociedad se aúna en la protección de unos a otros, en el entendimiento y el reconocimiento de los malestares de cada uno y apoya y recurre a la terapia, sin temer "el qué dirán".

                        La sociedad cumple, huyendo del individualismo y abrazando el colectivo que pide a gritos reformas en la sanidad para recibir una ayuda digna para los seres sintientes, nosotros.

                        Porque aunque hayan querido manipularnos para converger en el individualismo, al final del estreno, los sentimientos explotan y la realidad te golpea en la cara porque el ser humano es por definición biológica y genética, un ser social.

                        Hazlo por ti. Por responsabilidad contigo.

                        Y por mi. Y yo por ti.

                        Todos por todos y por ellos. Por nosotros, por aquellos.

                        La sociedad aparta la mediocridad y abraza la inteligencia emocional responsable, ya solo queda que el gobierno reaccione, el gobierno al completo, todos los partidos a una, porque no somos un arma arrojadiza, dejen a un lado sus rencillas y establezcan el acceso fácil, rápido y gratuito a terapia, que lo que inviertan en psicólogos se lo ahorrarán en la financiación de antidepresivos y ansiolíticos. Si hay un 2% para defensa lo hay para esto, para vivienda y para la investigación de las enfermedades raras, entre muchas otras cosas.

                       Porque dinero hay. Que no te engañen. 

                       Como dice Manu Sánchez "[...]el caballo de Troya [...]es hacer creer al pobre que si tiene alguna carencia es culpa de otro pobre".

                       Y ¿Cómo explicarte que pobre no es solo quién mendiga en una esquina?

                       Si cobras el salario mínimo, eres pobre. Si cobras el doble del salario mínimo, sigues siendo pobre. Si cobras el triple del salario mínimo, digamos que no eres tan pobre, pero amigo, no eres rico. Podemos hablar de riqueza a partir de quienes tienen la vida solucionada, de ellos y de sus nietos.

                       Baja a la tierra. Date cuenta de cuál es tu sitio y de con quién compartes barco. 

                       Que no te vendan que los pobres te roban, porque tú, también lo eres.

                      



Debido a los tiempos que corren me veo en la responsabilidad de aclarar que no utilizo ninguna herramienta de inteligencia artificial para escribir, todo es mi propia creación. Todos los derechos reservados. Las imágenes son libres de derechos descargadas de internet.

domingo, 23 de marzo de 2025

SOMOS BICHOS por Victoria Sol Hill, ©todos los derechos reservados.

                                                  SOMOS BICHOS por Victoria Sol Hill.



                        El magnate observaba el índice bursátil que marcaba el valor de las acciones de su compañía con satisfacción.

                         La negra africana contaba los kilómetros que aún le faltaban para llegar andando al pozo donde recoger el agua que cargaría sobre su cabeza de vuelta al poblado. Mucho peso sobre su cuello pero lo compensaría con el peso de su bebé que llevaba convenientemente atado a su espalda.

                         Un continente perdido, guerras, hambrunas, enfermedades y un largo etc. a consecuencia de la explotación llevada a cabo por tantos ambiciosos que solo ven el índice bursátil que marcan sus acciones.

                         Porque la negra no es nadie. Los africanos no son nadie. Porque todos somos bichos. Prescindibles. "Fumigables".

                         En nombre de su Dios que considera el único posible e inimitable, por supuesto a su imagen y semejanza, arrebatan tierras en otro hemisferio del planeta.

                         La excusa que hace sangrar llanto a su Dios si es que realmente existe. Una excusa falsa y traicionera con su propia historia. Habiendo sufrido el exterminio en su propia piel, ahora lo olvidan y lo aplican, porque no son iguales. Sus niños no son del mismo color ni aprenden la misma religión y no hay sitio para todos. Ellos valen más. Ellos son los elegidos. Los futuros complejos hoteleros ideados y apoyados por "el bueno" que ahora es malo, serán la prueba de sus acertadas decisiones. Porque en la franja no hay nadie. Solo bichos. Porque todos somos bichos. Prescindibles. "Fumigables".

                        El oligarca, sobrepasado por su propia soberbia y desde la distancia inabarcable que lo separa del resto del mundo a sus pies, invade la tierra ajena. Porque él es más grande, más poderoso y eso le da derecho. La teoría de la evolución llevada al extremo. Muertos, exiliados, destrucción, adultos, niños, da igual...no le afecta. No llegamos a su esfera. Y el apoyo repetido de "el bueno" que ahora es malo, le otorga la razón y la optimización de los recursos energéticos nucleares y de las tierras raras demostrarán que está en lo cierto. Y si no lo está, no importa, porque los que luchan por mantener sus recursos en propiedad y sus fronteras intactas no son nadie. Solo bichos. Prescindibles. "Fumigables".

                        El cowboy mientras tanto, que ya no es héroe sino villano, que ha rescatado el espíritu genocida de las colonias primeras hacia el indio americano, plasma su autógrafo a diestro y siniestro, aburrido, disfrutando de cada acción descontrolada pero minuciosamente calculada que desmantela un derecho, un sueño, un futuro, una vida. Porque detrás de cada decreto hay una vida que se trunca, se rompe, se desespera, se apaga. Pero no pasa nada. Porque el cowboy pisa fuerte. Con las botas de cuero y los tacones duros. Sin mirar a los lados. Como un borrico que vuelve al establo, tapados los laterales para que nada interfiera en su marcha. Y dando coces avanza. Pisoteando a todos los bichos. Porque no importamos. Porque todos somos eso. Bichos. Prescindibles. "Fumigables". 

                        Y la tierra se queja y el lobo traicionado aúlla. Pero nosotros los bichos no oímos. Y ellos, los de arriba, menos. Y la tierra espera que reaccionemos, mientras ella, eterna nave en viaje en el vacío , intenta enfriar el calor desatado con el agua bendita que acorde a las acciones humanas, destruye lo andado. 

                       Muertos arrastrados por ríos sobrepasados, avisos que no llegan y ciudadanos agraviados que no encuentran consuelo, ni justicia, ni descanso. 

                       Pero es que los trajeados están muy liados, negocios y acuerdos, comidas y reuniones importantes de verdad, inevitables, fundamentales. Porque no hay sitio para nimiedades. 

                       Las nimiedades, somos nosotros. Porque nosotros, somos bichos. Prescindibles. "Fumigables"... ¿O no?...

                       Porque a veces las plagas superan la capacidad de los fumigadores...

                       Una termita, dos termitas, tres termitas...

                       ¡Uy!...No hay personal para cosechar...

                       Una termita, dos termitas, tres termitas...

                       ¡Uy!...¡Qué caros los huevos!

                       Una termita, dos termitas, tres termitas...

                       ¡Uy! ¿Qué pasó en la bolsa con el niño-hombre malcriado que se alió con el cowboy...?

                       Una termita, dos termitas, tres termitas...

                       ¡Uy! Que a todos unidos y en bloque, no nos pueden fumigar. 

                         

                         Todos los derechos reservados. Debido al tiempo en que vivimos, me veo en la responsabilidad de aclarar que todo lo que escribo es creación propia sin recurrir a ninguna herramienta de inteligencia artificial y que las imágenes son libres de derechos descargadas de internet.


El maltrato como arma arrojadiza. ©Victoria Sol Hill

Desde hace demasiado tiempo ya se me llena la boca con la palabra vergüenza. Vergüenza por la deshumanización que nos rodea y vergüenza redu...